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En el "Puente del Amor" , al fondo puede verse la Catedral de Notre Dame |
Hace unas semanas leí por la web la noticia del derrumbe de una parte del Puente del Amor en París, ese puente que está decorado por miles de
candados que colocan los enamorados. Por este motivo las autoridades quitaron los candados por el enorme peso.
Una nostalgia muy profunda me invadió...
Quizás sea por la simbología del lugar, por lo hermoso que
quedaban los candados de colores, o porque nunca fui con un enamorado al puente
a cumplir con ese ritual.
Es así como decidí investigar un poco sobre esa leyenda.
Y
descubrí algo más...
El llamado "puente del amor" es en realidad el
Puente de las Artes, fue construido
entre los años 1801 y 1804 dando lugar así a la creación del primer puente
metálico de París.
En el año 1977 fue cerrado por el mal estado en que se
encontraba, y dos años más tarde parte del puente fue derrumbado por una
colisión de un barco contra uno de sus pilares.
En 1984 finalizaron las obras de construcción del puente en
la que se mantuvo la misma forma que el anterior. Este hermoso Puente es utilizado para exposiciones
artísticas, y en donde los turistas, pintores, dibujantes y fotógrafos retratan
las hermosas vistas panorámicas que ofrece de la Isla de la Cité y de los
puentes de París.
Para los que hemos leído Rayuela no podemos olvidar que es
el punto de encuentro entre "la Maga" y "Oliveira" en la
famosa novela de Cortázar.
Actualmente el puente es utilizado para un ritual de
enamorados que visitan la Ciudad Luz. La costumbre consiste en cerrar un
candado en el puente, el cual tiene escrito los nombres de la pareja o algún
otro mensaje y arrojar posteriormente la
llave del candado al río Sena, simbolizando que el amor entre ambos será eterno.
Existen varias teorías acerca del origen de la costumbre.
Algunos sostiene que fue inspirada por el libro "Tengo ganas de ti" de Federico
Moccia, donde los protagonistas hacen el gesto en el Ponte Milvio de Roma; y
otros dicen que está inspirada en una costumbre de China, que consiste en cerrar
un candado en algún poste o valla de los Montes Huang y arrojar posteriormente
la llave.
Más allá de la leyenda noten, queridos lectores, que el
puente es más importante de lo que parece y es imposible no hacer una analogía
con la vida misma.
Hay etapas en la que creemos estar en la plenitud de la
vida, somos exitosos, jóvenes y tenemos todo el esplendor. Nos sentimos
admirados y reconocidos; tal como el puente en sus inicios.
Pero como nada es eterno y todo es efímero, también hay
etapas en las que nos sentimos abandonados, ya sea por alguien o por nosotros
mismos.
Creemos que nada nos sale bien, que todo nos resulta cuesta arriba y que los fracasos
se adueñan de nosotros. Los vaivenes de la vida nos colisionan y nos hacen
daño pero aún seguimos de pie. También nos cerramos a los demás (al público) por miedo a que nos lastimen y nuestro esplendor, que en algún momento supimos relucir,
se va apagando, gastando y por ultimo nos clausura. Tal como el puente de
nuestra historia.
Hasta que un hecho desencadenante nos hace reaccionar, una colisión
de un gran barco nos llama nuestra atención y la de los demás, generando en nosotros
un cambio. Cuando esto sucede salimos a la luz nuevamente, luego de un
tiempo de restauración interior y una renovación que nos devuelve el brillo
que siempre tuvimos pero que estaba oculto.
Esta nueva etapa nos llena de vida, de luces de colores. Muchas
personas vuelven a nuestro lado, algunas lo estuvieron siempre, otras regresan
y otras aparecen por primera vez. Nos llenamos de nuevas metas, expectativas y
desafíos.
Miles de anécdotas vemos pasar, amigos, amantes, compañeros
llegan y se van, las historias que encontramos a nuestro alrededor nos impactan,
nos alegran, nos ponen tristes. Pero pese a todo seguimos de pie.
Adquirimos nuevas costumbres y rituales que nos hacen crecer
y madurar, y también generan un gran cambio en nosotros. Un cambio que puede
pesar muy hondo, hasta por momentos hacernos derrumbar pero está en nosotros
ir quitando de a poco o de una sola vez ese peso que llevamos, para volver desde
cero y retomar fuerzas.
Frase del día: "Cada persona forja su propia grandeza"
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